La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Juventud podrido tesoro

Y el joven quiso contar las estrellas, a pesar de las recomendaciones del sabio, y se quedó ciego.

Y la joven quiso regarle las estrellas, a pesar de las recomendaciones del sabio, y se cayó al vació.

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