La punta de mi lengua: no soy docil, no lo quiero
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
El oeste en guerra
Nunca fuimos dos
éramos un gran batallón.
Preparados a luchar,
sabiéndonos vencidos
incluso antes de comenzar.
Ahora llaneros solitarios
con espuelas desgastadas,
cosidas a tiros.
Dispuestos en el salón
a bebernos otro ron.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Entrada más reciente
Entrada antigua
Inicio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario