Abro los ojos me encuentro con tu cuerpo sobre el mío.
Me estremezco al sentir los golpes de tu pecho contra el mío, inocente y efebo.
Mis ojos despiertos se encuentran con los tuyos despiadados y hambrientos.
Veo tu hambre y se contagin mis sentidos. Ambos, de algún extraño modo, coincidimos en el apetito. Nos disponemos a comer, a cuatro manos, a cuatro piernas.
Tráfico de deseos, meneo en los cuerpo, corrientes de tu boca a mi sexo.
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