La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Concierto The gift (11 de octubre del 2007)

Estos chicos me siguen gustando en el escenario, más que cuando les escucho en mi casa. Cierto es que esta vez estaba más preparada para disfrutar de lo que hacen con lo que me sorprendieron menos.
El repertorio fue muy similar al de la otra vez. Pero creo que saben llevarlo de tal forma que nunca cae la energía, una vez que comienza.
Aunque no había mucho espacio para bailar, toda la gente intentaba buscar el hueco para moverse al ritmo de sus canciones. (Yo aún me pregunto para qué fui al gimnasio ese día, ya hice ejercicio suficiente en el concierto).

Sonia, la cantante, me sigue fascinando. Desprende elegancia hasta en los gestos más toscos. Es grácil, tiene una voz espectacular y adopta gran variedad de registros. Sólo dejaba de bailar, cuando ella con su presencia me absorbía.

Sin embargo no me acaba de convencer eso de ver un concierto en joy eslava. Serán prejuicios, pero se me hace extraño estar oyendo música de esas características con una decoración tan rococo. Quizás si fuera David Bisbal... le pagaría más.

Hubo cosas que no me gustaron del concierto pero las menos, así que un espectáculo genial.

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