La punta de mi lengua: no soy docil, no lo quiero
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
circulamos
Te mecería
cada noche que te desvelas
y enloqueces
en la tormenta.
Tienes mil espinas
que te arruinan por dentro
calenturas para el alma
que ya no busca alimento.
Sírvete de mis sueños,
pasados y enredados,
a pelo
y a tu boca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Entrada más reciente
Entrada antigua
Inicio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario