La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Versionando

Tengo un sms que me llegó con las dos palabras más bonitas que existen.- dijo él mientras daba el último sorbo al batido.

¿Cuáles son?- Le preguntó tímidamente su amigo.

Te perdono.- Le respondió el protagonista de la historia, aunque el protagonista mentía, no le habían llegado esas palabras, pero se le ocurrió que esas hubieran sido mejores que las verdaderas.

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