La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Los polos iguales provocan la luz

El otro día comprendí como funciona un interruptor de la luz,
se me hizo una linda metáfora para esos momentos que vivimos tú y yo (los que toco, paladeo y relamo hasta hartarme de sabores).
¿Recuerdas cuando lo iluminábamos todo?
¿Recuerdas cuando esa forma de danzar a dúo se apoderaba de la retina de los otros?

Mi pareja de baile,
mi compañero de mus,
mi camarada en la contienda.
Gestos que con sólo acariciar comprendías,
palabras que sólo entre las sábanas tenían presencia,
ahora ellas esperan impaciencia,
ahora ellas relatan ausencia,
ahora ellas gritan impotencia.

Y ahora tú eres tú
Y estás más allá de lo que alcanza mi vista.
Y yo soy yo
Y nadie entiende mi lengua, mis palabras se vuelven mudas en este territorio desierto.

Quizás me muerda la lengua, en un ataque de ira,
me la coma con mordiscos salvajes,
me la arranque en una de esas noches sin respuesta.
Prefiero no emitir sonidos
a regarlos gratuitamente.

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