Con determinados gestos me siento como un indio fumando la pipa de la paz,
con menos adornos en el pelo
y más ropa, eso sí.
Pero siento como si hiciera las paces con el pasado y me importara todo menos.
Quizás empiezo a perder las ganas por algo y por ello empieza a serme todo más indiferente.
Quien me conoce, sabe bien lo que me molesta la indiferencia ante ciertas cosas, lo poco que me agrada que mi cuerpo no se rebele y no sienta la fuerza de los cuerpos.
Imagino que es lo que he estado buscando todo este tiempo, pero encontrarlo no es el descubrimiento grato que yo había soñado.
Yo me prefiero acalorada, presta y luchadora.
Siempre preparada para acudir al campo de batalla.
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