La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Instrucciones para verse en un espejo

Acércate al espejo y escúchame, si quieres.
Tócate la cara y piérdete con lujuria por los pómulos. Luego, aproxímate con cautela a tus labios, ¿Reconoces lo que clamas? Hay que haber leído mucho para entender esos gritos en esperanto.
Comprender el milagro que reposa en tu boca requiere de curiosidad, atención y paciencia.
¿Te has dormido alguna vez pensado sólo en tus ojos? yo sí.
Entorno mis párpados y puedo definir cada una de las espirales que revolucionan tus pupilas.
Ahora sólo apaga la luz, sólo así te alcanzara la verdad de lo que hablas, los matices que llenan de sabiduría cada una de tus intervenciones.
Hay que quererte mucho para adorar esos gestos mundanos que tú llenas de elegancia.

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