La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Guiños tristes

No necesito orbitar alrededor de un planeta
—de ningún planeta—
para recibir los rayos del sol.
No tengo ninguna vocación de satélite:
puede que mi luz sea tenue,
pero es propia.

La mirada oblicua.


De repente me he puesto muy triste por algo que he leído. Con lo contenta que andaba hoy.

No hay comentarios: