La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Domingo a medida

Un día increible.
Compartí una tarde increible con un príncipe republicano con el que me siento dichosa.
Jugué al trivial, no gané pero me lo pasé a lo grande.
Y fui al Teatro Real a ver danza (NDT), ya hablaré con más detenimiento del gran espectáculo que he visto.

No quiero perder el ritmo,
quiero seguir bailando.

Los días radiantes tienen muchas cosas en común.

No hay comentarios: