La punta de mi lengua: no soy docil, no lo quiero
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
Digamos que no hablamos de nada. Indeterminaciones
Las heridas se curan a veces con un abrazo en la cama,
los roces desaparecen con una pierna que se aferra a una cintura.
Se aleja de un tiempo cansado y esperpéntico.
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