El epicentro
ya no son tus palabras,
ya no son tus historias.
El epicentro
ahora son sus palabras,
ahora son sus historias,
ahora son sus caricias,
ahora son sus besos,
ahora es su apoyo,
ahora es su energía,
ahora es su sonrisa,
ahora son sus sueños,
ahora son sus noches,
ahora son sus escritos,
ahora son sus abrazos,
ahora son sus pasos.
Es lo que tiene los terremotos que no siempre me producen en los mismos sitios.
Recomendación: no intenten buscarse en mis palabras, no se van a encontrar.
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