La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Mensaje para unos oídos preciosos

Dime que vas a dejar de luchar,
que ya no hay esperanzas
para noches eternas
con caramelos de sabores y regalices de colores.

Dime que no crees en nuestros besos,
en esos cuerpos que se reclaman,
aunque hayan transcurrido mil guerras.

¿Me vas a decir lo que no quiero oír o vas a seguir callado?
El gato no puede comerte la lengua,
eso sólo puedo hacerlo yo.

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