Dime que vas a dejar de luchar,
que ya no hay esperanzas
para noches eternas
con caramelos de sabores y regalices de colores.
Dime que no crees en nuestros besos,
en esos cuerpos que se reclaman,
aunque hayan transcurrido mil guerras.
¿Me vas a decir lo que no quiero oír o vas a seguir callado?
El gato no puede comerte la lengua,
eso sólo puedo hacerlo yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario