La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Lo que implica cortarse el pelo...

Llevaba mucho tiempo con la dea de cortarme esa melena larga que tanto me aburría. Me dejé el pelo largo por estúpida, no por agrado. Esas cosas que piensas que nunca vas a hacer y de repente te ves convencida de que debes dejártelo crecer porque a él le gusta así. ¡Qué equivocación más grande! El amor no reside en unos mechones de pelo.
El tiempo pasó, la relación se acabó pero yo no lograba superar esos encantadores meses vividos juntos. Por eso será que no me cortaba el pelo, ¿Sería inconscientemente la creencia de que así lo recuperaría?

Sin embargo ahora el tiempo por fin ha vencido a los recuerdos. Nuevos sueños se han instalado en mi habitación y nuevas manos en mi cuerpo. Y al fin, me corté el pelo, sin miedo, con alegría y decidida. Porque a mí me gusta mucho más el pelo corto. Ahora no me he planteado si mi "nuevo amor" estará de acuerdo o no con mi nueva imagen. Sus preocupaciones y las mías para edificar una relación próspera se basan en otras cosas más relevantes.


*Aclaración: en ningún momento mi exnovio me presionó para que mi pelo fuera de una o otra forma. Fueron inseguridades mías, las que me hicieron actuar como una adolescente estúpida, estancada sólo en cuestiones estéticas. Todo mea culpa.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Linda!!

la punta de mi lengua dijo...

Gracias... y descansa más chiquillo, que estas horas a las que dejas los comentarios no son decentes. Muak