La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

El Perro del Hortelano

Trampas las que le haces a la vida y a los corazones sedientos de sabia nueva.
Le robas minutos a los sueños, para devorarlos y maltratarlos de lunes a domingo.
Tus terrenos se vuelven estériles.

El Perro sin bozal,
sin correa alguna, cerril.
El Perro abandonado cuando deja de cumplir su heróica tarea.

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