La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Un mes, muchos pasitos

Hace hoy un mes,
vivía en estos momentos lo que me parecía iba a ser uno de los peores momentos de mi vida. (¡Qué chorradas puede decir uno cuando está drogado!).
Ese día era lunes. No quería afrontar una realidad que me llevaba devorando varios meses, una realidad que se convertía en verdugo de mis sueños y mis quimeras.

Pasé días malos, malísimos pero uno no se hunde a no ser que este hecho de otro material y salí a flote (le pese a quien le pese). Me superé, pasé la fase de desintoxicación y crecí.

Decidí que hay personas que no se merecen ni mis cuidados, ni mis preocupaciones. Empecé a ocuparme de mí, mis carencias, mis anhelos y la cosa está en marcha. Aunque aún queda camino por hacer.

De momento, empiezo a gustarme más que hace unas semanas. Me gusta mirarme en el espejo y verme la cara sonriente y dorada por el sol. Me siento orgullosa de partes de mi anatomía que antes no reparaba en ellas (el gimnasio ayuda). Me sienta mejor la ropa y camino con la cabeza más alta.

Hace tiempo que no me miraba y el espejo devolvía una imagen tan linda.

En este camino me está acompañando mucha gente, a todos gracias por los ánimos, las conversaciones y los piropos.

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