La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Tres mil pasos hacia la nada


Sentirme deseada con tus ojos
y dejarme perder en una marejada de sensaciones.
No ansio más de la noche
que ya me regala sueños con sabor a caramelo.

No voy a llevar el tiempo con el reloj,
me basta con los latidos,
que gritan y jadean,
mientras el futuro pinta en mi piel.

Dueños de la noche
que nos está por invadir,
haz una rebelión con mi cuerpo
tómalo entero, yo te dejo.

Huelo a mar, a campo,
a las mil historias que te quiero contar.
Y tus oídos son los más hermosos
para acoger mis palabras huérfanas.

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