La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Tiempo


Tiempo para perderme por los caminos que yo elija,
sin zancadillas, sin condiciones.
Tiempo para dar vueltas a mi ritmo,
sin esperar la lentitud de unos pasos que no llegan.
Tiempo para deambular sin direcciones impuestas,
que llevan a caminos sin salida.

Perderme por parajes desconocidos,
por cuerpos de nuevo inventados,
para mi disfrute,
para mi goce.

Perderme y que sólo yo me encuentre,
entre abrazos deseables,
miradas excitantes
y la vibración de tu piel.

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