La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Sssssssssh

PD: Eres lo mejor que ha habitado en mi cuerpo.
Así puedes consolarte tú, leyendo cartas para que mis palabras no se pierdan con el tiempo. Yo que no tengo cartas, ya no recuerdo tus palabras. El tiempo las ha robado. Tienes muchas cartas y chorradas de esta estúpida intenta no poner todas las posdatas porque se te va a aburrir el personal.

Ayer temblé por un momento, demostrando lo estúpida que soy en ocasiones. Ayer dejé la armadura al lado por un momento y me fallé.

A veces viene la tormenta
y no te deja avanzar.


Me gustaría entenderte. Me gustaría saber que pasa por tu cabeza mil veces. Me gustaría pero ya no puedo, me es imposible resolver este nisterio.

2 comentarios:

Rafael García Librán dijo...

Cuando leo cartas antiguas no me consuelo. Sufro más. Siempre fui de intentar enterrar el pasado, huir. Ya sabes lo bien que se me da.

No te preocupes por lo de la armadura. Y, si quieres saber de mi, sabes cómo hacerlo. Yo no voy a enfadarme, ni intentaré hacerte sentir mal.
Sólo una sonrisa y un poco de cariño... de ese que parece que a veces olvidábamos que podíamos crear.

la punta de mi lengua dijo...

Pues no las leas, no sufras, apártate de aquello que te haga daño. Es una buena solución, yo es a lo que me dedico.