La punta de mi lengua: no soy docil, no lo quiero
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
Resonando
Cuando dejamos de intentar convencer al otro
de que tenemos la razón
es cuando empezamos a amarle de verdad.
Esas
miradas que matan
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Entrada más reciente
Entrada antigua
Inicio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario