La punta de mi lengua: no soy docil, no lo quiero
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
Reminiscencias III. Oda al chico de la sensibilidad especial.
Las orquídeas se abren en silencio,
lentamente.
Como manos,
como bocas,
como sexos.
Febrero 2006.
la
mirada
oblicua.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Entrada más reciente
Entrada antigua
Inicio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario