La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Rasguños

Aún tienes ragalos que ofrecerme,
diferentes a los que acostumbrábamos a compartir.
Pasará el tiempo y no olvidaré la forma en que sonríes,
tu modo de planear,
tus ansias de comerte el mundo.

Lamento que no haya sido un buen fin de semana,
aunque no lo creas si sufres de algún modo yo aún noto un rasguño (ojalá me fueras indiferente pero aún no es así).

Suerte y ánimo con el último empujón.




Nota (por la mañana): los de los laboratorios son unos incompetentes. ¿Me enteraré algún día de si tengo gastritis crónica o colón irritable?.

2 comentarios:

Rafael García Librán dijo...

sigo sonriendo igual que siempre, triste. Eso difícilmente cambie. Ya no planeo, intento superar esa necesidad de mostrarme activo.. aunque no lo consigo y el resultado se convierte en patéticas situaciones.

¿El mundo? ¿Comérmelo? Intento que no me coma a mi ahora. Supongo que con eso basta.

Siento que te duelan mis problemas, aunque, por otro lado, es comprensible. A mi me pasaría igual.

¡Ah! para el colon mucha fibra ¿No? Y para todo lo demás: mucho ánimo.

Gracias por todo.

la punta de mi lengua dijo...

A veces ya no sonreís triste, creo. A veces tenías uan sonrisa sincera y radiante.
Lo de luchar contra la actividad compulsiva yo ya lo etsoy haciendo. Y ahora disfruto más de las pausas y un ritmo más lento y seductor.
Lo de mi salud parece que con la fibra no basta.
un abrazo