
Yo nunca olvidé darte cariño, de hecho creo que otras personas no se hubieran emperrado tanto en una relación de ese tipo, viciada desde los inicios. Mucha gente se hubiera apartado, en lugar de preocuparse por darte el apoyo suficiente para que avanzaras y crecieras. Lo siento, pero no admito que se diga que no me acordé de darte el cariño suficiente. Me esforcé a pesar de tener claro desde el principio que yo era transitoria en tu vida.
Si bien es cierto que en momentos el dolor me dolió enormemente (es lo que tiene), casi nunca te dejé de lado. Anduve bien cerca de ti para apoyarte e interesarme por aquello que emprendías y formaba parte de tu vida.
Tuviste mi confianza. Pensaba que era eso lo que necesitabas para construir una relación sólida y dichosa. Me equivoqué enormemente es pensar que tú buscabas eso. Nunca adiviné tus necesidades y anhelos reales, di por sentado cosas que no debía. Ahí quizás mis fallos.
Pero no fue un error olvidar el cariño. Te colmé de detalles, me desviví por trasmitirte lo especial que eras para mí, lo importante que era para esta ilusa caminar a tu lado, lo feliz que me sentía por compartir tiempo contigo.
Cierto que en este último mes, he hecho mucho por borrar esas huellas. El rencor me ha vencido en múltiples ocasiones, pisoteando los buenos recuerdos y las lindas palabras que te dediqué. Pero hay que ser justos en las valoraciones.
Además, de algún modo, tenía que curar las heridas. Dolió, dolió mucho. No puedo negar que el daño fue más del esperado. Cuando pones todas tus ganas y tu energía en algo y ves que no sale adelante, el sentimiento de frustración es tal que te ciega. Sobre todo, cuando paladeas la felicidad y te la quitan de un zarpazo. (Por cierto, mi meta no era estar contigo para siempre, eso sería ser una imbécil, me bastaba con hacerte feliz un tiempo. Y ni eso...)
Ahora, con un poco más de perspectiva, soy capaz de valorar mejor lo sucedido. No quiero decir que haya alcanzado la justicia, quizás eso no lo logré nunca. Pero sé que puedo querer, que puedo hacer a alguien dichoso y feliz, cosa que hace un mes no sentía, pensaba que nadie podría ser afortunado a mi lado. Hoy me castigo menos y me impongo menos mano dura. Aunque duele no haberlo logrado contigo.
Mis ojos volverán a brillar, volveré a temblar cuando me encuentre con mis sueños en el metro. No renuncio a volver a sentir eso. Lo sentí por vos. Por lo tanto esos sentimientos anidan en mi y volverán a surgir, quizás dentro de mucho tiempo, pero están dentro de mí. Afortunada soy por haberlos descubierto.
Con justicia y serenidad, guardaré mil momentos especiales que tengo a tu lado. Mil o más. La intensidad con que viví algunas cosas no la quiero olvidar. Poblarán mi cabeza. Pero sé que vendrán mil momentos más. Y el miedo no va a estar zancadilleando mis pasos. Lo vivido vivido está, sin condicionar lo que me espera a la vuelta de la esquina.
Y sí de momento, eres lo mejor que ha habitado en mi cuerpo, que no es mucho pero lo es. Valorando, actualmente, a pesar del dolor, es la relación con la que más feliz he sido. Pero... me queda tanto por vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario