La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Para cuando puedas, con calma

Acabemos ya con esta tarea que no nos lleva a ningún lado.
Dejemos de hacer el ganso que ya somos mayorcitos.
Tranquilidad para ti y tranquilidad para mí.
Dos caminos diferentes que no tienen porque rozarse en ningún punto.
Tú con tus errores, yo con los míos.
Nada tenemos que decirnos, nada tenemos que compartir.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Q bonita palabras escribes...

uno no sabe q quien se lo dices, a quien se lo cuentas, o si realmente hay un alguien. Pero sabes q es lo mejor, que sin saber, gustan.

besos

la punta de mi lengua dijo...

Gracias por los piropos a mis palabras. No son más que esos una amalgama de letras que intento conjugar con algo de estilo y ritmo.
A veces no hay nadie, normalmente de hecho no existe destinatario. Hay veces que mis palabras sí llevan dirección pegadita, algunas cabecitas hay que remover.
En este caso concreto sí quería que leyeran estas palabras unos ojos. Ojos desde lo que yo un día miré pero de los que deseo alejarme para no quedarme miope.