La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Las revoluciones empiezan en la cabeza (El Olvido)

Mi revolución ya empezó.
Solté lastre, vuelvo a volar.
No estoy perdida, me gustan los caminos serpenteantes.
No equivoques tu bruma con mi bruma.

Dedicado: disculpa por las molestias, parecidas a las tuyas reiteradas. NO me des lecciones, que no sos buen maestro. Ni tu aprenderás de mi, ni viceversa. Así mejor las cosas.

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