La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Fuegos que nacen en las pupilas

Cada uno da lo que recibe,
luego recibe lo que da.

(Drexler).

¿Y tú qué me das?
Noches inagotables de alegrías y gemidos,
roces, besos sin reproches.
Guardo tu sudor en un frasco,
para rociarme con él, cuando la distancia te exilie.


Soy instintos primarios,
impulsividad hecha carne,
soy lo que quiero ser.

No hay comentarios: