La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Examinándome

Porque un día descubres que no lo amaste,
que sólo te inventaste relleno para huecos personales,
que usabas a un cuerpo para cubrir necesidades primarias, por falta de valor.
No se puede amar con ciertas carencias sobre las que ahora investigo para solucionar.
No se puede amar por temor a la soledad.
Y la próxima vez, amar y no depender.

Examen de conciencia.
Sincero.
NO es que de una muy buena imagen de mí.
Pero he de aceptar mis fallos caducos para que no sean reincidentes.

Lamento el daño ocasionados y la ficción vivida.

(En el Norte que no hagan caso).

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