La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Buenos días, Barcelona!

Estaba claro que me tocabo dormir poco hoy.
No es el cargo de conciencia, que nadie se equivoque, que de eso no tengo.
Son los nervios, la intranquilidad por perder ese avión que no quiero que se escape sin mí.

Un mes movidito, pero no hay quejas.

Junio pinta algo más tranquilo... pero tampoco en exceso.

Recuerden mis alas son para volar. (EL día 9 saltamos en tandem).

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