La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Buenas y dulces noches

Y dejaste que toda la miel se derramara sobre nuestros pechos,
y yo descubrí que mezclada con tu piel,
me resulta un manjar.

Los sabores no son,
los hacemos,
mientras nuestros cuerpos se devoran.

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