La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Te lo cuento a ti


Te lo cuento a ti, ahora que no nos ve nadie. Ahora que hay silencio y tranquilidad en la vida que he decidido disfrutar.
Te lo cuento a ti, mi vida, a ti que cada día me ofreces tus brazos tiernos para que descanse tras las horas de trabajo y devoción.
Te lo cuento a ti, quien logras que me sienta bien con lo que soy y con lo que sueño, quien hace que las mañanas tengan tacto de terciopelo y olor a azahar.
Te lo cuento a ti, que de a poquitos me preguntas por qué sonrío y no sé que contestar para no resultarte aburrida de tanto decirte que es la felicidad.
Te lo cuento a ti, que me haces navegar por ríos con aguas puras, que me adentras en parajes sorprendentes y excitantes.
Te lo cuento a ti que ayer me sorprendiste con un tierno beso antes de mi examen, con palabras de ánimos tras él y con miles de detalles a la noche. Las noches son por fin el descanso del guerrero. Ahora no sólo descanso y duermo, ahora sueño.
Te lo cuento a ti, que eres mi compañero en este extraño paseo que es la vida. Eres mi compañero, ese al que, aunque a veces me cueste, le confio mis miedos, mis fracasos. Ese chico dulce, con el que comparto mis sueños, mis éxitos.

El más lindo éxito: confiar en ti. Renovar la fe perdida en los abrazos y en los besos, sobre todo en los que nacen de tu boca.

Confio en ti, te quiero.

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