Demasiado estrecho. Para la libertad no sientan bien las jaulas, ni los zulos. No hay espacio suficiente para dar vueltas sin parar y agitar los brazos preparando el cuerpo para el despegue.
Demasiado ceñido. La libertad no puede vestise con ropas ajustadas o tejidos ásperos. La libertad quiere tactos de algodón y colores vivos.
Yo no quiero que tus músculos sean alambres. Quiero que dances, quiero que bailes, corras y juguetees con la vida. Que todo lo que logres, serán manjares que disfrutemos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario