La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Cena

Una cena rica, llena de palabras, anécdotas pasadas y recuerdos infantiles.
Quizás demasiada comida, quizás... no, seguro que me duele la tripita, que diría uno que yo me sé.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La cena estaba rica sí,pero su valor aumentó con tu repentina presencia..los refrescos se podían rellenar gratis,y esto me recuerda lo bien que lo has hecho tú..¿el qué?,rellenar nuestros espacios vacíos,aquellos que un día pensamos que estaban cubiertos..y que tras conocerte descubrimos que no era así ya que nos faltaba alguien como tú.Un beso muy fuerte.