La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Turnos de habla

Sí, a veces me pongo nerviosa rozando ciertos temas.
Pero garantizo a mi interlocutor que soy mucho menos visceral de lo que me gustaría, intento ser justa (aunque sé que no lo soy conmigo misma) y lo más comprensiva que puedo. Son temas delicados, pasan por el costado de mi dignidad, de mi seguridad y de mis sueños.
No lo olvides, interlocutor así que intenta, si puedes, respetar mi turno de habla y escuchar con paciencia, que a veces es bueno.

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