La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Tiempo que no lloraba

Y todo, todo, lo escribí llorando. Llorando como cuando era niña, llanto desesperanzado, doloroso y agotador.
Lloro porque esas 4 horas que comparto contigo son maravillosas, con todas las letras, con toda la semántica.
Pero el pasado es un lastre que me está hundiendo. Ojalá no hubieras actuado así, ojalá yo no me mirara al espejo y se me vinieran a la cabeza aquellas palabras de septiembre.
Ojalá pudiera no sentir que te quiero, que me importas, que me gustas, me cada gesto tuyo es un arañazo para mi alma, que no puedo olvidarte o no quiero, que a veces creo que sólo me queda pasarme la vida llorándote.
Llenas dos tercios de mi vida, esperemos que desde hoy comiences a llenar menos.
Pero yo te seguiré echado de menos a cada paso que de, y seguiré sintiéndome una desgraciada.

No hay comentarios: