Los pensamiento de calidad no me abandonan
y animan el día que se presenta áspero,
lo sacan a bailar.
Pensamientos inciertos pero a su vez inquietos,
cuatros piernas que se enroscan,
cuatro brazos que se encuentran,
porque quieren,
porque lo ansian,
porque se soportan,
cuando el día pierde su casto nombre
cuando la noche hace hervir la sangre.
Y ahora no imagino mejor trofeo que rozar con la punta de mi lengua
el perfil dilatado de tus labios.
Y no hay mejor descanso que deslizarme por tu piel tersa y desgastarte suavemente el cuerpo.
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