La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Qué placer me dan estos versos...

Y ahora no imagino mejor trofeo que rozar con la punta de mi lengua
el perfil dilatado de tus labios.
Y no hay mejor descanso que deslizarme por tu piel tersa y desgastarte suavemente el cuerpo.


... son tan reales

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