La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

p a l a b r a s c o n m i n ú s c u l a


No pretendo cambiar ni mi mundo ni el tuyo,
no intento, con mi verbo frágil y torpe, darle la vuelta a las cosas.
Quizás en la distancia no me puedas desarmar con abrazos canallas y miradas bandidas.
Quizás, me esté tornando iracunda, pero sólo aquí cojo el valor para plantarte cara y rasgar un poco esa piel que venero.
Paso alante, paso atrás, pero no hay forma de llegar a la casilla número tres del juego.
Yo tiro, a veces incluso arrastro lo reconozco, pero no llegó a comprender la manía por frenarme.
Como ya he dicho, no ansio cambiar nada sólo revolucionar tu conciencia.

No hay comentarios: