La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Hubo un tiempo mejor

Cansada de ser viento gregal,
frío y seco,
inundando de hambre y hastío
las tierras que arraso.

Ansio volver a ser calma,
luna para la fertilidad.
Ajena a mis ganas de bregar
preteridas por tu cuerpo.

Fenecer suena ahora celestialmente,
retumbra y golpea mis oídos.
A ti ya no te busco,
perieco a mis sueños.

No hay comentarios: