La punta de mi lengua: no soy docil, no lo quiero
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
Hoy aprendí:
Que sentir con la tripa no siempre es lícito.
Que tengo más rencor del que pensaba.
Que no sé cerrar puertas con dignidad.
Que cada vez vuelo peor y me llevo a más gente por medio
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