La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Fila 12, butca 10: felicidad. Teatro de la Zarzuela, domingo 19 de Noviembre. Eso fue ayer

Primero, pedir disculpas por añadir un post más.
Pero lo que viví ayer no me cabe en mi cuaderno.
De nuevo la CND, como casi todos los años.
De nuevo me tambaleo al ver los montajes de esta gran compañía de danza.
Sé que las críticas (negativas) le llueven a Nacho Duato por todos los lados pero sigo sin entender como los problemas económicos que afectan a la danza pueden desvirtuar a esta compañía.
La represwentación constabe de dos coreografías:

Gilded Goldbergs. Obra de gran sobriedad y perfección técnica. Logran un gran control del cuerpo con criterio estético. Luz y sombras, a veces la obra supera al artista incluso lo mata. La coordinación de los movimientos en el tiempo musical es perfecta. La luz cruzada fue una buena elección. Fue una obra muy Duato hasta en el vestuario: sobrio, sencillo, trascendente., para que cada cuerpo acogiera el don de la danza. Elegancia, coordinación, ligereza. Me gustó mucho y lo disfruté aún más.

Quiebro. Esta fue otra historia, nunca mejor fue la historia. Más arriesgada que la primera propuesta, con mayor fuerza narrativa y llena de puñetazos para el corazón. Me movió y me conmovió por dentro. Tuve que guardarme las ganas de llorar. Requiete gran atención para cada uno de los espacios que se crean en el escenario. De hecho creo que el espacio se podía haber definido mejor pero por lo demás ni una pega.

Nunca me arrepiento de ir a ver a la CND ni a la CND2, de la que de paso hago propaganda, que son muy buenos y se arriesgan una barbaridad con lo jóvenes que son. Me gusta ir al ballet, me gusta cada vez más el ir sola. Aasí me guardo una parte de mis secretos, de mis inquietudes y de mis sueños.

Quuiebro: con esta me quedé tocada.

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