La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Dormir y traicionar la memoria


No me quiero ir a dormir vaya a ser que mañana no me recuerde a qué huelo.
No quiero que las sábanas me arrebaten los lindos momentos, esas sensaciones que aunque sean falsas a mí me bastan.
Sensual perfume el que me posee en estos instantes y ansioso por escapárseme.
Me da miedo, mañana cuando me despierte, volver a ser una infeliz que busca tu silueta entre las sombras.
Temo no acordarme de tus movimientos, de esas respiraciones profundas y lentas, de las caricias, del baile que surge de nuestras bocas.

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