La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Buenas noches


Me voy a dormir con una sonrisa que no me cabe en la boca. Dentro de unas horas, cuando me toque afrontar un nuevo día, sin gestos, sin besos, sin caricias, tal vez la sonrisa se exilie. Pero ahora me siento completamente feliz.
Me llena la felicidad de lo sencillo, de lo gustoso, de lo cotidiano y plácido. Me llena esa extraña felicidad que sólo una persona posee y a veces se digna en regalarme.
Aunque sea un sinsentido, gracias, de nuevo, por hacerme un hueco pequeño en 40 centímetros de tu cama. Gracias por dejarme disponer unos segundos de tus piernas, de tu espalda, de tus brazos, de tus labios, de tus nalgas, de tus... Gracias, por traerme unos instantes a la memoria que la felicidad existe sólo hay que esperar pacientemente a que aparezca.
No te asustes, yo ya sé que la MÍA no anda entre tus sábanas pero al menos algo reconforta. Esto, por cierto, es algo que sé gracias a ti también que yo sola no me hubiera podido dar cuenta, yo estaba abducida por la idea de que mi felicidad estaba en la extensión que va desde tu frente a la punta de tus dedos.
Yo no me curo ni loca!
Buenos días.

No hay comentarios: