La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Palabras sin nombre

Aquí está la historia
a quien quiera escuchar.
Es la triste historia
de quien quiso regalar
la luna sin preguntar.

¡Cuántas veces tenía una razón!
¡Cuántas veces fueron dos!

Lagrimas no brotan si uno no quiere llorar,
mas el tiempo pesa y uno no quiere olvidar,
que el dia ya se ocultó,
Si el otoño no te quiere dejar,
el inverino llegará.


Y aqui en la noche
no encuentro lugar donde descansar
y aunque lo intente palabrar sin nombre.


Una de esas canciones de Duncan Dhu, poco conocidas, pero de mis preferidas.
Con la que escupo rabia, frustración, miedo. Con la que me acerco un pocó más a ti.

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