La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

La chica de colores

Hoy me levanté naranja,
naranja porque no quiero ser roja,
porque quiero emborracharme de amarillo, de luz, de calor.
De ese calor que me falta.
Porque fui regalando seguridad, mi tiempo, mis sueños
y ahora ya no los tengo y no los puedo recuperar.
Porque las palabras que se dijeron el 18 de septiembre pesan demasiado, porque no se olvidan y dan martillazos contra mi cabeza.
Porque nadie me ha explicado la naturaleza de los cambios y yo sola no puedo entenderlos,
porque las palabras que se expresaron se clavan como espinas, porque aún sangro cuando las recuerdo.
Estos cambios, a veces, me hacen ser negra.

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