La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Vaciarse

Sé que nunca se le conoció mujer, pero quizás, cuando bebía hasta caerse, sudaba o maldecía a la lejana muchacha a la que había dado todo el jugo hasta quedarse seco.

Días y Noches de amor y de guerra.
Eduardo Galeano

No hay comentarios: