La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Tres de azúcar en el café

Me dejo cosas en el tintero, de esas que me corrompen y me estallan en mi propia boca provocándome heridas.
Son cosas que me las debo a mí y algunos tímpanos que me escucharon con paciencia y cariño.
Porque yo sigo siendo una inconsciente que lucha por lo que ya perdió.

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