
Llorar a veces es necesario, expulsas pensamientos y frustraciones que te desgastan por dentro.
Estoy bien, bastante bien.
No me quejo porque no tengo derecho a hacerlo, de hecho puedo decir que la felicidad reina de nuevo en mi lar.
Sin embargo, a veces me atranco en ciertos puntos del camino.
Esos en lo que veo que no soy capaz de trasmitir lo que quiero, ni de hacer a la gente que me rodea dichosa como me hace ella a mí.
Porque aunque me calce zapatos de tacón no llego a su altura,
porque no soy nada o no puedo serlo.
Quiero decir mil cosas pero me cohibo, no sé y quiero aprender.
Necesitas paciencia, ¿la tendrás?, ¿me ayudarás?
Yo intento limar esas cosas mías tan odiosas, esas soledades que reclamo y esos espacios por los que a veces grito. Pero sé que son muchas más cosas.
Yo quiero que duermas en mi regazo mientras me pierdo en tu pelo,
ansio escuchar esas historias que agradezco.
Y si a veces parece que escapo; no te asustes es que tomo carrerilla para tirarme en tus brazos.
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