Al final cogiste el toro por los cuernos y te mató.
Tenías ganas de poner todas las cartas sobre la mesa y descubriste cúal era su jugada.
Ganaba a la tuya.
Ahora vas a dejar de jugar a cartas que nunca se te ha dado bien.
Ahora siempre queda jugar al trivial en la playa.
Te adornan gracias, cómo puede doler tanto una frase formada por tres palabras.
La verdad es que cómo puede doler todo tanto.
A ver si esta pobre jugadora de poker aprende a saber perder.
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