La luna lo miraba desde su ventana en el cielo
el yacía muerto en el suelo,
junto a otros pobres inocentes
que las manos duras de los crueles habían asesinado.
La luna lloraba perdía más que a un amante.
El era poeta...
Mal día aquel 19 de agosto de 1936.
No hay comentarios:
Publicar un comentario